Archivo por meses: julio 2013

!Volver a empezar, volver a nadar!

Hay preguntas que nunca olvidarás en la vida, y respuestas que caen como una losa encima de tí, que tienes que saber digerirlas para seguir adelante. Ante la pregunta que le hice al doctor Méndez, de volveré a caminar la respuesta fue negativa, ante esta situación, mi segunda pregunta descolocó a todos, ¿ puedo volver a nadar ? el médico me miró sorprendido y dijo sí, nada te lo impide.

en la piscina

en la piscina

Cuando uno ha nadado entre islas y descendido ríos, y se ve en una situación como la mía, hay que armarse de “valor” y de “voluntad”, las primeras semanas después del accidente el personal del Hospital me puso los “píes en la tierra”  porque muchos de ustedes no paraban de hablar de deporte, de lo que volvería a hacer y de las infinitas opciones para ello.

A mitad de Febrero, tuve mis primeros  contactos con la piscina,  fueron bastantes desalentadores, gracias a la organización Aspaym, me  llevaban desde el Hospital al complejo deportivo de las Rehoyas,para recibir sesiones de Fisioterapia acuática, el primer gesto hizo que me viniese abajo, en el vestuario y falto de equilibrio, fui incapaz de ponerme el gorro de nadador, un gesto cotidiano y que he repetido miles de veces.

Otro momento que me hizo venir abajo, ocurrió varias sesiones después, delante de mi hermana y Silvia, hice un intento de nadar de espaldas, con cinco flotadores, y lo logré a duras penas, la cara de ellas eran un poema, meses antes me habían visto nadar en el Ironman y ahora era incapaz de avanzar tres metros con cinco  flotadores.

La situación cada vez la veía más compleja, pero un buen día, vino Pedro Pérez Fleitas y me dijo que haría todo lo posible para que volviese a nadar, y así lo hizo. Me busco un traje hecho a medida en el C.N. Metropole, con el fisioterapeuta Jordi Ulibarri en una primera etapa, para volver a empezar a nadar, y en una segunda etapa con Rodolfo Martín y él para mejorar la técnica y la velocidad.

Empecé en el CN Metropole a principios de Abril, los primeros días fueron muy duros, Jordi no se cansaba de repetir la pregunta ¿quieres nadar? y yo le respondía más ganas que yo por nadar no tiene nadie. Hay que afrontar dicha tarea, siendo consciente de mi grado de lesión, sólo muevo los brazos, tengo los pectorales acortados, y el cuello prácticamente carece de flexibilidad. Tuve que readaptar mi cuerpo a las nuevas circunstancias, reaprender a respirar, a mover y estirar los brazos,  a avanzar y aguantar metros. También fue fundamental el trabajo en seco de la fisioterapeuta Elena Medina, mediante la utilización de trx combinado con estiramientos consiguiendo que mis músculos rocosos e inamovibles, volvieran a tener elasticidad y se deslizaran en el agua.

En Junio empecé con Rodolfo Martín a mejorar la técnica, jornadas de 2 a 2:30 horas en piscina y luego gimnasio, hacen que poco a poco vaya mejorando el estilo, nadando de 3 a 4 kms diarios, de lunes a sábado. Esto es sólo el comienzo, ante la frase del entrenador “ todavía te quedan muchos kilómetros para ser nadador” solo queda esforzarse día a día.

Un estímulo fue hacer el triatlón por equipos de Gando, y  gracias a mis amigos he podido disfrutar de entrenos en las playas de Gando, Arinaga y Las Canteras, encontrandome poco a poco mejor en el mar.

el último entreno en playa con los amigos

el último entreno en playa con los amigos

Cuando un deportista se lesiona de gravedad  tiene dos caminos, lamentarse y mirarse sus heridas o ver que puede hacer por volver. Para ello, debes observar la magnitud del obstáculo y ver  la cuantía del esfuerzo que debes emplear para superarlo, no volveré  a ser el mismo pero cada “paso” que doy  lo saboreo como si hubiese  llegado el primero. Cada brazada que doy en esta  vida, es como volver a empezar con la máxima ilusión recordando todo el camino recorrido y  lo que  nos queda por vivir.

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¡Mi abuelo, el titán de los mares!

Hoy se ha ido mi abuelo al cielo, seguramente en este instante estará sentado en una nube contemplando el mar y le habrá pedido a San Pedro una caña de pescar para echar un lance…

Mi abuelo, Manuel Ramírez Sanabria, tuvo un origen muy humilde, hijo de sindicalista de los de Franchi Roca y de planchadora de ropa de la gente pudiente, quedó huérfano de padre antes de empezar la guerra civil. Desde los ocho años trabajó para poder llevarse algo a la boca, en un laboratorio fotográfico, siempre contaba la anécdota del accidente de bicicleta en un reparto, el hombre ante la mirada de una bella dama, perdio el control de la bici y se pegó un tortazo que casi no  cuenta.

De ahí, pasó a la casa Woermann, trabajó a destajo cargando carbón y llevándolo a las islas, le surgío la oportunidad de trabajar en oficinas, y no  dudó en trabajar y estudiar por las noches en la Cámara de Comercio. Para después trabajar, a la vez,  en Repnaval y talleres Socorro de contable.

Se casó con mi abuela Soledad y tuvo a mi madre como única hija,  mi hermana y yo como nietos, y David  de bisnieto.

Los dos juntos hace 11 meses el día de mi boda

Los dos juntos hace 11 meses el día de mi boda

Era un hombre “incombustible”, incapaz de relajarse, de descansar, tenía, por encima de todo, dos pasiones: el mar y el fútbol. De él heredo el amor que tenía por las siete islas e islotes, el amor al mar que nos une y el cariño a nuestra UD Las Palmas y al CD Tenerife.

Para mi es un modelo a seguir, trabajor, defensor de sus ideas, ordenado, metódico y  cariñoso, siempre recordaré las tardes de verano pescando en la barca, o desde la orilla, los viajes a Tenerife, y las caminatas por el campo. Fue  un hombre que siempre tuvo un transistor y un periódico al lado para estar informado. Con un humor singular, si lo pillabas te partías de risa, le encantaba Pepe Monagas y su Zarzuela.

Por encima de todo, su herencia es su vitalidad, las ganas de vivir, de aferrarse a la vida, a la familia, a sus amigos…Descansa en paz, y vete preparando el carrete y empatando los anzuelos  para dentro de muchos años echarnos una pesca juntos…

En el Hospital cuando vino a verme

En el Hospital cuando vino a verme

 

 

 

 

 

 

¡De vacaciones 8 meses después!

Esta semana desconecte por completo y me tome un descanso activo con Silvia, mi mujer, en Meloneras, en el Hotel Baobab de la cadena Lopesan.

Después de ocho meses de Hospital, rehabilitación y mucha piscina, por fin, llegó la desconexión, y que mejor sitio que el Baobab,un ejemplo de Hotel adaptado para minusválidos, al igual que otros de la misma cadena, con habitación amplia, baño 100% adaptado,  rampa para balcón, con accesibilidad a todo el hotel, y con zona reservada en una de las piscinas, incluyendo  silla hidraúlica para bajar a la piscina,  destacando la atención de todo el personal del hotel.

Entre bambues

Entre bambues

Con SIlvia disfrutando de un paseo por el Hotel

Con SIlvia disfrutando de un paseo por el Hotel

Parte de la zona reservada para minusválidos

Parte de la zona reservada para minusválidos

 

Disfrutando de la piscina

Disfrutando de la piscina

El sábado volví a nadar unos metrillos en Arinaga, y pude disfrutar de las nuevas instalaciones adaptadas de la playa, ¡qué pena que solo estén disponibles 2 meses!, destacar las dos sillas para entrar en el agua y la rampa para llegar directamente al agua sin peligros.

Sillas anfibias

Sillas anfibias

 

Rampa segura de Arinaga

Rampa segura de Arinaga