¡Mi abuelo, el titán de los mares!

Hoy se ha ido mi abuelo al cielo, seguramente en este instante estará sentado en una nube contemplando el mar y le habrá pedido a San Pedro una caña de pescar para echar un lance…

Mi abuelo, Manuel Ramírez Sanabria, tuvo un origen muy humilde, hijo de sindicalista de los de Franchi Roca y de planchadora de ropa de la gente pudiente, quedó huérfano de padre antes de empezar la guerra civil. Desde los ocho años trabajó para poder llevarse algo a la boca, en un laboratorio fotográfico, siempre contaba la anécdota del accidente de bicicleta en un reparto, el hombre ante la mirada de una bella dama, perdio el control de la bici y se pegó un tortazo que casi no  cuenta.

De ahí, pasó a la casa Woermann, trabajó a destajo cargando carbón y llevándolo a las islas, le surgío la oportunidad de trabajar en oficinas, y no  dudó en trabajar y estudiar por las noches en la Cámara de Comercio. Para después trabajar, a la vez,  en Repnaval y talleres Socorro de contable.

Se casó con mi abuela Soledad y tuvo a mi madre como única hija,  mi hermana y yo como nietos, y David  de bisnieto.

Los dos juntos hace 11 meses el día de mi boda

Los dos juntos hace 11 meses el día de mi boda

Era un hombre “incombustible”, incapaz de relajarse, de descansar, tenía, por encima de todo, dos pasiones: el mar y el fútbol. De él heredo el amor que tenía por las siete islas e islotes, el amor al mar que nos une y el cariño a nuestra UD Las Palmas y al CD Tenerife.

Para mi es un modelo a seguir, trabajor, defensor de sus ideas, ordenado, metódico y  cariñoso, siempre recordaré las tardes de verano pescando en la barca, o desde la orilla, los viajes a Tenerife, y las caminatas por el campo. Fue  un hombre que siempre tuvo un transistor y un periódico al lado para estar informado. Con un humor singular, si lo pillabas te partías de risa, le encantaba Pepe Monagas y su Zarzuela.

Por encima de todo, su herencia es su vitalidad, las ganas de vivir, de aferrarse a la vida, a la familia, a sus amigos…Descansa en paz, y vete preparando el carrete y empatando los anzuelos  para dentro de muchos años echarnos una pesca juntos…

En el Hospital cuando vino a verme

En el Hospital cuando vino a verme

 

 

 

 

 

 

6 pensamientos en “¡Mi abuelo, el titán de los mares!

  1. Diego Arencibia

    Los abuelos……siempre geniales. Cuantas historias contadas para recordar. Espero se encuentre con el mio.

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  2. Rafael E. Morales

    Un hombre excepcional, que se superó a sí mismo y a su tiempo. Un hombre con sus propios retos y sus grandes victorias, con la sencillez como vestuario y su grandeza callada y presente. SE PARECE A ALGUIEN A QUIEN CONOZCO Y ADMIRO. Sip!!!
    Y me invitan a pescar también…

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  3. Elva

    Hola, Edu,
    ¿Qué te puedo decir? Me hubiese gustado estar un poco más cerca para darte un abrazo muy muy fuerte, abrazo que nos debemos desde hace mucho tiempo pero, eso no es lo que quería decirte, sino que somos de esas personas afortunadas que hemos tenido unos abuelos maravillosos.
    Sabes que yo no creo en cielos pero sí estoy segura que de alguna manera están ahí, a nuestro lado, guiándonos, cuidándonos. De hecho, en determinados momentos de mi vida, de despertarme por la noche angustiada te juro (te prometo, bueno te lo juro con la mano sobre El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, je je je je je, o sobre las obras completas de Shakespeare) he tenido la impresión de tener a mi lado a nuestra abuela. No sé, sueños, locuras… y cuando mi Gabo Ursus nos dejó antes de nacer Eric soñé con ella, con la azotea de su casa y lo vi correr hacia a ella, que me miraba sonriente.
    Wooow…Edu, seguro, que tu abuelo ya está preparando las cañas, eso sí, espero que las comprara en Marva y ¡¡¡no en la competencia!!!!
    Un abrazo muy muy fuerte para ti y para toda la family.

    p.d.: te equivocas con las dos pasiones de tu abuelo, estoy totalmente segura que por encima del mar y el fútbol estaban sus dos nietos.

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  4. Sergio Mendoza

    Lo conocì en sus últimos años,pero tuve la suerte de echarme unas buenas conversadas,siempre relacionadas con el fútbol o sus aventuras ,me gustaba escucharlo,recuerdo que me decia,cuándo era nuevo to camino era llano y lo acompañaba de una sonora carcajada que me contagiaba ,le coji cariño a Pa,también lo echaré de menos,un fuerte abrazo Eduardo.

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  5. Marta

    Hola, Eduardo. Hacía tiempo que quería pasearme por tu nuevo blog y lamentablemente he pasado de la alegría de leer todas las actividades y proyectos que nos cuentas en él, a la tristeza de enterarme de esta pérdida. Tu abuelo seguramente fue un ser maravilloso y el mejor legado que nos deja es la admiración y el cariño tan grande que expresas en tus hermosas palabras. Ahora, a continuar trazando esos caminos con la misma vitalidad que te ha transmitido él en sus genes.
    Muchos besos de tus “niños” de Siete Palmas.

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  6. Carlos Martínez

    Aún sin haberlo conocido personalmente, sé que era un grande, gracias a la cantidad de historias que contabas sobre él.
    Siempre lo tenias muy presente, como a alguien a quien admiras y te sirve de referente… estoy seguro que así seguirá siendo.
    Que siga viviendo en tus historias!!!!

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