Antes de la salida de la prueba

¡Travesía Mar de Las Calmas:Un mar de sueños!

Distancia y tiempo, son dos variables que marcan nuestro camino y la velocidad con la transcurren nuestras vidas. A veces queremos ir más rápido de lo que podemos, o queremos llegar más lejos de lo que sabemos.

El Hierro es una isla de Canarias, que marcaba hace siglos el devenir del tiempo con su meridiano, antes de que Greenwich lo hiciera, y el 26 de Septiembre esa línea imaginaria del tiempo me guío en otra aventura donde mi cuerpo y mi mente volvieron a luchar frente a una distancia antes vencida, y que quería volver a superar, después de los años y los daños sufridos.

Antes de la salida de la prueba

Antes de la salida de la prueba

La travesía de el Mar de Las Calmas reúne todas las condiciones para poder confiar en tus posibilidades y vencer los retos que te propongas, con sus cuatro distancias (2,5, 6,5, 12 y 18 kms.), un amplio despliegue de seguridad y de medios de apoyo. Además, tiene lugar en un marco inigualable, en una Reserva Natural, donde la naturaleza marina se funde contra una isla que reboza belleza, con sus bosques y volcanes en sus acantilados.

Carmelo, Sergio y yo, afrontamos un nuevo reto , superar la distancia de 12 kms, y una vez más, pensé que en la larga distancia interviene el cuerpo en un 25%, y en un 75% es la cabeza la que permite que termines la prueba, en esta ocasión no podía ser menos. Nuestro objetivo era terminarla juntos, pero el mar que tanto nos ha unido, nos separó y llegamos como pudimos.

Con Carmelo y Sergio antes de partir a Las Alcuzas

Con Carmelo y Sergio antes de partir a Las Alcuzas

Un año más, Susan nos llevó en su zodiac al punto de partida, en la playa de Las Alcuzas a 12kms de La Restinga, un año antes habíamos disfrutado nadando a favor de corriente en un “acuario gigante natural”. Donde hubo un mar de bonanzas los días anteriores, pasó en unas horas a convertirse en un mar lleno de viento y corriente en contra, donde amenazaba incluso con lluvia.

En la zodiac con Susan, Silvia, Carmelo y Sergio

En la zodiac con Susan, Silvia, Carmelo y Sergio

Desde el principio teníamos que ir en un grupo de 40 personas denominado “menos rápido” hasta el kilómetro 5 situado en la cala de Tacorón, debido a su heterogénea formación no tardó en romperse, lo cual me supuso un sobre esfuerzo tanto físico como mental, para llegar al punto de corte en los tiempos establecidos por la organización.Cuando llegué a Tacorón, me pareció un lujo encontrar el barco del avituallamiento, donde poder disfrutar de un menú canario compuesto de gofio, plátanos, piña herreña y bebidas isotónicas, con las que recuperar fuerzas. Aparecieron Sergio y Carmelo, e intentamos seguir juntos, pero Carmelo se quedó atrás con otros dos participantes. Por momentos, nadar se convirtió en una misión imposible, al llegar a Puerto Naos la corriente en contra se intensificó, sumándose un torrente de viento y olas, además de la lluvia y el frío, como enemigos para alcanzar nuestros sueños. Lamentablemente, también fui pasto de la soledad, porque Sergio me dijo que no podía seguir conmigo. Con todos estos inconvenientes, me centré en seguir adelante y en visualizar la llegada. Gracias a que la prueba va en paralelo a la costa, pude seguir marcando mi rumbo, pero en dos ocasiones las olas venían tan fuertes que me viraron, y me vi en dirección contraria. Una de las ventajas que tiene esta travesía es que en los últimos kilómetros tienes muchos avituallamientos que permiten llenarte de energía y a la vez de ánimos, porque la tripulación no deja de dártelos.

El final fue duro, muy duro, veía atrás como a un kilómetro, la Salvamar y las embarcaciones que cerraban la prueba, y esperaba que Carmelo y Sergio aguantaran y llegaran a la meta, cada minuto que pasaba se ponía peor, luchaba con todas mis fuerzas, hasta que observé que un barco venía a toda potencia hacia mí, pensé que era el final, a falta de poco más de un kilometro, levante la cabeza y era Santi, el director de la prueba, le miré fijamente y con determinación le dije que ni se le ocurriera sacarme, y él respondió contundente, que siguiera pero que iba directo a una baja muy peligrosa, que saliera para luego enfilar la meta, terminó con un contundente “pa´lante canarión”.

Fueron tantas las fuerzas que me transmitió, que me olvidé de mi lesión, de mis calambres, de las olas, de la corriente en contra y no miré a mi pasado, sino a mi futuro, para cumplir mi sueño de llegar a La Restinga.

Después de más de seis horas luchando con un “mar en calma”, conseguí llegar, en la entrada del último pantalán me reencontré con Sergio, y disfrute de los últimos metros como si se me acabara la vida.

Cuando llegué, pese a la descoordinación para sacarme del agua, logré alcanzar la meta, junto a Silvia y así finalizar mi sueño, ganando otra batalla a la distancia y al tiempo.

Momento de llegar a la meta

Momento de llegar a la meta

Todavía, cuando por las noches cierro los ojos, sueño con ese día y como me atrapa un manto marino lleno de emociones, con el despertar vuelvo a la calma y siento que, a veces, los sueños se hacen realidad.

 

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